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Ser padres en el siglo XXI - MEGAURBANIA

Ser padres en el siglo XXI

Es importante que los principios éticos familiares estén presentes actualmente en la educación de nuestros hijos, en tiempos en que los valores morales se han ido perdiendo en muchos hogares.

Leo Gomez
 
Por Delia Ducreaux
Blog: deliaducreaux.blogspot.com
 
 
 
Ser padres nos cambia la vida por completo, pero ser padres en pleno siglo XXI se ha convertido en una verdadera odisea, pues la sociedad moderna exige tanto al hombre como a la mujer incorporarse al mercado laboral lo que incide sobre la noble y hermosa labor de “SER PADRES”, la cual queda un poco desasistida. En la antigua concepción sobre la familia, era el hombre quien se encargaba de garantizar la manutención económica del hogar, delegando en  la mujer la responsabilidad de cuidar y educar a los hijos, así como la atención del hogar. Los padres de hoy nos vemos en la imperiosa necesidad de combinar nuestro trabajo fuera del  hogar, con la crianza, las faenas propias de la casa y la educación de nuestros pequeños, si están en edad escolar, porque si no nos convertimos en verdaderos ACROBATAS en el arte de vestir, alistar el morral y correr, ”literalmente hablando”, para llevar a nuestros hijos a  casa de los consentidores abuelos, a la guardería o en su defecto a la “niñera” que cuida de ellos, a cambio de una generosa mensualidad que golpea nuestros ya mermados ingresos salariales. Pero los padres en materia económica no escatimamos y a pesar de la crisis nos hemos convertido en verdaderos “magos de oficio”, alargamos y aparecemos el dinero por arte de magia. Los expertos en educación para padres señalan que no importa la cantidad, sino la calidad del tiempo que dedicamos a nuestros hijos. Los que formamos parte del grupo de padres del siglo XXI, hemos internalizado el hecho de ser para nuestros hijos "el padre que  nos hubiese gustado tener". En generaciones anteriores el ser padres llevaba implícito una cuota de autoridad, en esa época era muy difícil que los padres dieran muestras de afecto a sus hijos, esto no significa que no sintieran amor por sus hijos sino que su actitud era producto del patrón de conducta que ellos recibieron.
 
Padre e Hijo
Los niños necesitan de una gran dosis de apoyo de parte sus padres, para garantizar una mente sana y conservar los valores que luego transmitirán a sus propios hijos.
He ahí la importancia de que los padres de este siglo compartamos con nuestros hijos; además de la educación y la enseñanza, esa parte maravillosa de sus vidas: Los Juegos. En nuestra época estos eran de carácter simple y tradicional, a diferencia de ahora  donde los juegos de nuestros hijos están cada día más vinculados a las nuevas tecnologías que se ofertan en el mercado. De tal forma que observamos como desde muy temprana edad desarrollan destrezas en el manejo de los mismos. Esto forma parte de la llamada “revolución tecnológica“.
 
El patrón que desarrollemos en la crianza y educación de nuestros hijos servirá de modelo para las generaciones posteriores, pues será un ejemplo a seguir.
 
Hoy observamos con gran agrado, como el rol del padre específicamente ha cambiado.
 

Antiguamente este no se involucraba en el cuidado de sus hijos. Ahora “el padre del siglo XXI” prepara biberones, ducha a los niños, cambia pañales, alista el morral, lleva a los niños al colegio, los busca a la hora de salida, los acompaña a sus controles médicos, etc; todo lo anterior lo hace con amor y gran destreza. En este siglo la imagen paterna se ve humanizada y provista de mucho afecto, estos se sienten realizados al participar de forma activa en la crianza, cuidado y educación de sus hijos. Esto se hace notorio desde el embarazo, cuando el hombre asiste con su mujer a los controles médicos, a los talleres pre-natales, a los cursos psico profilácticos, etc. Al mismo tiempo se involucran en la tarea de estimulación del bebé desde su gestación, lo que se traduce positivamente, pues un bebé estimulado, seguramente será un adolescente libre de inseguridades y temores.

 
Convertirse en padres acarrea una serie de cambios, tanto en la mujer como en el hombre, debido al surgimiento de sentimientos, actitudes y comportamientos. Recordemos que estos a la par de estar construyendo una familia, están conociéndose, comparten un aprendizaje mutuo e intentan edificar su hogar sobre bases sólidas y firmes.
 

Ya para concluir estimados lectores, si bien es cierto que hoy día se manejan términos como “Manual para padres “, “Escuela para padres”, y un sinfín de publicaciones y talleres orientados a mejorar nuestra función como padres, particularmente soy de la opinión que es la propia convivencia con nuestros hijos y nuestra pareja, la verdadera artífice de nuestra actitud como educadores del hogar. Aprenderemos a ser padres en la medida que nos involucremos activamente en todas las actividades que implica formar y educar a un hijo. Lo realmente significativo es que de la actitud que desarrollemos dependerá la estabilidad emocional de nuestros hijos, y esto a largo plazo los convertirá en adultos con criterio y personalidad definida; capaces de plantearse retos y alcanzarlos éxitosamente. Nadie nos dijo que ser padres era tarea fácil, pero es enorme  la satisfacción que sentimos cuando nuestros hijos nos miran  con amor  y se refieren a nosotros con orgullo, como los mejores padres del mundo, utilizando expresiones como  “mi papá es mi héroe” y “mi madre es única”. Sólo eso debe constituir un motivo para emprender cada día nuestra misión como buenos padres. 

 
 
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